Oriundos de Rancagua, en la sexta región de Chile, Sátiro Caín nos ofrece un EP a modo de promoción y como primer apronte de lo que viene a ser una de las bandas con mayor representatividad dentro de la movida dark rock en la zona centro del país. En este trabajo, se manifiesta la capacidad creativa de este grupo en 5 canciones muy variadas en ritmo y sonoridad, pero que cuentan con una atmósfera interesante, constante, que a ratos me recuerda a bandas como The Cult y los hispanos Héroes del Silencio en sus mejores años… Continuar lectura »
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Droserae, Post Punk carnívoro desde Francia.
Droserae tocan un Post Punk bastante intenso, oscuro y movido, sin duda alguna una de las sorpresas más agradables que he tenido este año, directo desde Francia y bajo el gran sello de Zorch Factory Records que, así como muchos otros de sus lanzamientos, ofrece este debut de cinco canciones como descarga directa gratis, por lo que les recomiendo que lo descarguen y escuchen para tener una idea de lo que se está cultivando por esos lugares de Europa, pero si quieren saber qué les depara este disco pues aquí tienen una breve reseña: Continuar lectura »
The Hunt for Gollum, o una cátedra magistral de arte y economía
No hay nada más grato que tener la experiencia de disfrutar de una producción de calidad y GRATIS (no, y esta vez no es gracias a ThePirtateBay), como también tomar conciencia de la importancia de la pasión y de lo que se puede lograr sin ánimo de lucro alguno y unos pocos dólares en el bolsillo.Erógeno: del norte suena el desierto…
Hace unos 12 años, Pato (abogado, músico autodidacta) y Víctor (ex miembro de bandas como La Nada, Virgine Dramatica y Undeads, además de la voz de Xianotic) se conocieron en un festival de la voz de su colegio, en Arica. En ese entonces jamás pensaron que después de mucho tiempo, muchos kilómetros y teniendo vidas muy distintas, se encontrarían en el mismo pueblo con una idea fija: Erógeno… Continuar lectura »
True Blood y el porqué los vampiros redneck la llevan
Terminé de ver True Blood recién. Y creo que 12 capítulos vampirescos en una semana es para que cualquiera descuelgue el abrigo de terciopelo y desempolve el secador en busca de resucitar lo que tal vez los años y el “viento” se han llevado. Sin embargo, creo que nunca es tarde para redescubrirse en la faceta oscura que tantos beneficios (y bromas pésimas) nos trajo durante la juventud.
El encantamiento vampírico fue un lujo que, al menos en mi caso, me costó mucho aprender, aunque a través de los años, me he enterado que el efecto era bastante más poderoso y previo a mis alardes voluntarios. Pero dejemos la egolatría.
La serie está extraordinariamente bien hecha. Creo, desde mi perspectiva como realizador, que lo mejor de todo es la locación geográfica. Louisiana es el lejos uno de los estados más enigmáticos y folclóricos de gringolandia. .. Continuar lectura »
Invaders must die (and some natives too)
Acabo de atragantarme con el último disco de The Prodigy (no, no es el de los drivers del modem mexicano), la banda inglesa que nos sacudió con el aún glorioso “Fat of the Land“. Puedo decir con seguridad, que este geek adicto al MIDI (Liam Howlett) ha hecho de las suyas nuevamente, con un “Invaders Must Die” impecable y muy bien logrado, que atraviesa las vetas electrónicas para asomar las influencias punk de todos sus integrantes. Keith Flint (el hombre alfiletero en llamas) tiene menos protagonismo en este disco, pero sus aportes son notablemente mezclados con la voz de Leeroy Thornhill (aka El negrito) y las guitarras de Maxim, logrando crear melodias constantes que no decaen en rítmica ni potencia, a diferencia de lo visto en albums previos, donde se daba más participación a las pausas y descansos, mayormente porque Flint se hacía pedazos de tanto gritar, o al menos esa sería una buena excusa, más allá de la imaginativa musical.
Sangre, Plástico, Fans y Tornamesas: Lynch Mashed in Plastic!
Hoy dando botes por páginas raras de mezclas y mashups, me encontré con una cosilla muy interesante: un tributo al maestro David Lynch, pero esta vez a cargo de una manada de dj’s y productores audiovisuales, que tiene como culminación un compilado muy bueno de mezclas basadas en la música original de Angelo Badalamenti con algunos toques adicionales que hubiera sido bueno poner en alguna de las obras del freak encubierto. Además, cuenta con samples de sonido de las películas y series como Twin Peaks, Eraserhead y Lost Highway. Y como si fuera poco, tiene también un variado m<terial en videos realizado también como mash up, el cual pueden disfrutar en excelente calidad. Lamentablemente, muchos de los mejores tracks corresponden a estos videos y algunos no aparecen en el compilado de audio, pero para los truculentos de la red nunca ha sido excusa la diferencia de formato a la hora de obtener canciones que son un lujo.
Cabe destacar que la web oficial es un verdadero deleite visual, con mucho de la estética onírica del Detective Cooper..
No estaba muerto, andaba de gira: Peter Murphy en Chile
Finalmente sucedió. Y de forma inesperada, de principio a fin. Ya desde un comienzo, la noticia del concierto de Peter Murphy llegó en el momento que menos imaginábamos. Una grata sorpresa que por momentos temimos que no se cumpliría -cuando se corrió el concierto-, pero afortunadamente no fue así.
La otra sorpresa fue la repentina aparición de Murphy en el escenario. Unos 10 minutos después de las 9 de la noche, el público heterogéneo que llenó 3/4 del Teatro Caupolicán no coreaba el clásico llamado que se hace a los músicos para que salgan a escena de una buena vez. Nada de “Peter, Peter”. No hubo que llamarlo, él podía intuir lo ansioso que estaba el público chileno de verlo. Desde los adolescentes más darketos hasta adultos ni-tan-jóvenes con pinta de tener que ir a la oficina al día siguiente, todos gritaron de emoción cuando de pronto, sin previo aviso, aparece Murphy en escena, con flores en la mano -que más tarde regalaría a un par de afortunados- y saludando “¡hola Chile!!”.
Luego de eso, el silencio. Sólo una luz azul alumbra
ndo una escalera, y Murphy se monta sobre ella. Para felicidad de quienes anhelaban la etapa de Bauhaus, el concierto comenzó con Burning From The Inside. Esa canción, y luego The Line Between Devil’s Teeth, dieron inicio al evento que partió con problemas de sonido, que a ratos se repitieron durante el concierto. Pero al parecer, eso a casi nadie le importó demasiado. A nadie le importó tampoco cuando Peter se quedó atascado en la escalera, cuando estaba comenzando una canción. Se le notó complicado, susurraba cosas que no alcancé a captar, pero luego fue claro: “¡stop the song, stop the song!”. Nosotros, sólo nos reímos. Luego de un rato, recomenzó la canción. Pero tuvo precaución e improvisó una nueva “coreografía”; nada de escaleras, ésta vez prefirió jugar con los cambios de niveles: de arriba hacia abajo y viceversa.
La voz de Murphy es única, potente. En muchas canciones, todo el teatro estaba en silencio, absorto escuchando la interpretación de canciones como Hurt, un excelente cover de Nine Inch Nails. Nada más intenso que Peter cantando “you could have it all, my empire of dirt… I will let you down”. El siguiente cover fue Transmission de Joy Division, en donde un eufórico público coreó el clásico “dance, dance, dance, dance, dance, to the radio…”. Mucho más adelante, casi al final del concierto, el tercer cover que interpretó fue Lust for life de Iggy Pop, que hizo bailar a un público que no parecía agotado después de 2 horas disfrutando tantos excelentes temas que durante tantos años esperamos escuchar en vivo en nuestro país.
Inmediatamente después de Transmission, en uno de los momentos más altos del concierto, Peter Murphy anuncia: “Strange Kind of Love”. Y todo el teatro se agitó emocionado, dispuesto a corear ese tema que de por sí, a muchos cala hondo… pero eso no era todo. Los acordes de la canción siguieron siendo interpretados… y de pronto Murphy comienza a cantar lo que quizás todos esperábamos, uno de los infaltables. “White on white translucent black capes… back on the rack… Bela Lugosi’s dead…!”. En ese momento, cuando los presentes nos damos cuenta del verdadero himno que Murphy estaba interpretando, gritamos más extasiados que nunca. Hubo un estallido de energía, de alegría casi rabiosa, al saborear una de las piezas clave que conformó lo que fue una noche perfecta. Luego de esa joyita, Strange Kind of Love -que había mantenido sus acordes de fondo- concluye y el público se rompe las manos aplaudiendo. Murphy agradece, y luego de eso presenta a sus músicos -a uno de los cuales besó más tarde-.
La noche siguió con temas como I’ll Fall With Your Knife, The Sweetest Drop, Huuvola, y dos canciones que provocaron la euforia de todos los presentes: los clásicos She’s In Parties y Cuts You Up. El cierre fue con Indigo Eyes. Luego, los músicos se retiraron y un emocionado Murphy quedó solo, interpretando a capella Cool Cool Breeze, un regalo para todos los fans que estuvimos presentes ese domingo en el Teatro Caupolicán, y que sí más tarde coreamos su nombre: “Peter… Peter…“.

Murphy tiene un carisma único. Se cambió de ropa en una oportunidad: primero entró con pantalones, zapatos y camisa -la que fue desabrochando-, y más tarde agregó al atuendo una bufanda de plumas, y una nueva camisa, también con plumas. Además recibió algunas rosas blancas, a las que les arrancó los pétalos y se los lanzó al público más cercano. Las infaltables fans se subieron al escenario para intentar abrazarlo. Una lo logró: lo abrazó y besó sin que nadie la detuviera en eso. Pero no por ello los demás quedamos descontentos, pues Murphy interactuó con parte importante de los asistentes. Conversó con el público, bromeó, se preocupó de cantarle y dedicarle un baile a casi cada sector del teatro, incluso los más apartados. Le dio la mano a varios fanáticos que estaban en cancha, besó a otros -hombres y mujeres-, y se dejó manosear las piernas, los brazos. Pero cuando algunos intentaron agarrarle la entrepierna, Murphy se la tapó con las manos, protegiéndola de los voraces fans que estaban dispuestos a tocarlo entero. Y es que para muchos fue difícil resistir sus andróginos encantos, que se mantienen intactos con la edad.
El recital superó las expectativas de muchos. Un Peter Murphy con una incomparable voz en vivo, una excelente puesta en escena, con sus bailes unas veces sensuales, las otras rockeros, y hasta graciosos. Un 2009 repleto de conciertos que unos u otros esperan con ansias, comenzó de la mejor manera, con un artista que ha trascendido mucho más allá de su trabajo con Bauhaus. Y lo mejor de todo: promete volver a nuestro país.
Adictos a la navaja
Entre esas curiosidades del cine que no llegan (o llegan tarde) a nuestra querida Latinoamérica, puede contarse la más reciente película de Darren Lynn Bousman, a quien recordaremos, o no, por haber dirigido Saw II, III y IV (¿cómo es que salió más de una?). Estoy hablando de la película musical ópera-rock Repo! The genetic opera.
La propuesta es bastante buena. Música que a ratos nos recuerda a Rob Zombie, Marilyn Manson o incluso a NIN, pero con las voces de Sarah Brightman (como Blind Mag), Alexa Vega (Shilo), Anthony Stewart Head (Repo Man), Paul Sorvino (Rotti Largo), Bill Moseley (Luigi Largo), Paris Hilton (Amber Sweet, no se preocupen, casi no canta), Ogre (¡sí! el de Skinny Puppy, como Pavi Largo), Terrance Zdunich (Graverobber, uno de mis favoritos sin duda) entre otros.
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Miradas lastimeras no quiero
Aprovechando que muchos de ustedes están de vacaciones, les dejo extendida una invitación para teatro, válida durante el mes de enero.
Ayer me tocó ir al pre estreno -”marcha blanca”- de “Miradas lastimeras no quiero“, obra escrita por Flavia Radrigán -sí, hija de Juan Radrigán, que para quienes no saben es quizás la leyenda viviente más grande del teatro chileno-.
No es primera vez que “Miradas lastimeras no quiero” es llevada a las tablas. Pero sí es la primera vez en que la protagoniza un hombre, lo cual crea un juego de significados muy al estilo del escritor Pedro Lemebel, quien crea exquisitos juegos con la ambiguedad de significados, y no solamente en lo sexual -como artista homosexual-. Incluso el protagonista usa tacos, lo cual inmediatamente me trajo a la memoria al Lemebel de eventos sociales, que suele presentarse de taco alto.
¿Novela o manual de adivinación?
Tengo una cierta fascinación por los autores cuyos libros presentan las historias de una forma novedosa, que implique un reto para el lector. No es que no valore las estructuras lineales, simplemente me gustan las sorpresas. Para mi complacencia, hace no mucho tiempo conocí a Milorad Pavic (Belgrado, 1929), a quien le encanta precisamente jugar con las estructuras. Tiene novelas como Diccionario Jázaro, representativa de la narrativa hipertextual; Pieza única, novela delta que permite tantas lecturas como opiniones existan y Paisaje pintado con té, novela crucigrama, entre otras publicaciones. Pero el libro que concierne a esta reseña es El último amor en Constantinopla, que propone al lector una interesante lectura. Pero vayamos por partes.
Víctor Jara Sinfónico
Víctor Jara es todo un icono dentro de la música en Chile. Ha conmovido a generacion
es, y ha traspasado las barreras normales que se imponen entre distintos estilos de música, quebrando aquellas barreras aparentemente infranqueables. Es así como un grupo de músicos de la Universidad de Concepción, se encuentran trabajando desde el 2005 en el proyecto Víctor Jara Sinfónico, que tal como lo dice su nombre, lleva algunas de las más reconocidas canciones de Víctor a instrumentos doctos. 54 músicos profesionales, más un coro de 70 integrantes, conforman la Orquesta Sinfónica penquista que da vida a este proyecto que se presentó a fines de noviembre en la Estación Mapocho, en el marco del denominado Día de la Música Chilena.

















